FUNGAREST, TIERRA DE ELFOS

Para hablar del Viejo Reino y sus gentes, de ágiles elfos, recios Thrains... de más de lo que los ojos nos muestran a la lejanía, ya sean valles o montañas.

Moderadores: Belwar, Maestro Terrax, Daernon

FUNGAREST, TIERRA DE ELFOS

Notapor Eleazar » Mar Ene 19, 2010 12:28 pm

Los elfos son entes mágicos caprichosos, orgullosos y esquivos que viven en su mayoría en la espesura del bosque de Fungarest y se reúnen en grandes y pequeñas familias denominadas Linajes. Son reacios a compartir su forma de vida con otras culturas, aunque sus asentamientos están casi siempre plagados de seres luminosos llamados hadas, lo que algunos eruditos del Viejo Reino afirman que se trata de elfos menores.

Las leyendas cuentan que los elfos pueden llegar a vivir muchos años y que la mayor parte de su existencia la dedican a su perfeccionamiento mental, físico y espiritual. A pesar de no existir el concepto de nobleza o diferenciación de clases sociales, los elfos son gobernados por el misterioso Consejo de los Nueve, un grupo de estos seres que es elegido entre los más ancianos y prestigiosos miembros de los Grandes Linajes.

No hay una adoración real hacia los dioses, sin embargo sí que rinden culto a los diferentes aspectos de un dios todopoderoso que afirman habita en todos los elfos. Una de las razones por las que los elfos buscan su perfeccionamiento vital es para que cuando llegue la hora de su muerte fortalezcan los poderes de dicho dios multifacetado. Algunos estudiosos afirman que los elfos conocen desde el mismo día de su nacimiento el momento de su muerte, y que cuando éste llega se despiden de todos sus familiares, amigos y enemigos con una gran fiesta en lo más profundo de sus moradas.

Dichas moradas se autoabastecen a sí mismas con los propios recursos, evitando la dependencia con otras comunidades o con el exterior, aunque ciertamente algunos elfos emprendedores sí han realizado diferentes actividades comerciales con otros pueblos, menos con los thrains, de los que afirman que son enanos mentales con los que no merece la pena perder su tiempo.

A pesar de su carácter pacifista, los elfos tienen su propio ejército regido por un Consejo de Generales supeditado a los designios de Los Nueve. En tiempos de paz protegen las numerosas comunidades élficas y en tiempos de guerra forman diferentes batallones para enfrentarse a la Oscuridad y a sus muchos enemigos. Bien es sabido que los elfos utilizan mano de obra esclava para realizar sus muchas obras, esclavos capturados, en muchas ocasiones, tras su enfrentamiento con el enemigo o derivados del capricho del o la dirigente de alguno de los Linajes. Muchos humanos capturados eran tratados como mascotas o juguetes, algo que se puso fin con la firma del Concordato, tras la Batalla de la Llanura de las Cenizas.

Con el alzamiento del Muro de Fuego, los elfos han tenido que hacer muchas concesiones a sus “salvadores”, como la obligación de entregar a uno de sus centenarios árboles Centinelas para su mantenimiento, la abolición de la esclavitud o el acceso de la Cábala Escarlata a ciertas zonas de Fungarest. A pesar del pragmatismo élfico, muchos de sus miembros consideran dichas concesiones como algo intolerable y resultan del todo inadmisibles para los miembros más conservadores de su raza. No han sido pocas las escaramuzas y lo que ellos llaman “Cacerías Salvajes” realizadas contra aquellos humanos y thrains que osan traspasar las fronteras delimitadas por el Consejo de los Nueve y que conforma el glorioso Reino de Fungarest.
"El secreto para avanzar es comenzar. Y el secreto para comenzar es dividir las tareas abrumadoramente grandes en tareas pequeñas y manejables, y abordar la primera". MARK TWAIN
Avatar de Usuario
Eleazar
 
Mensajes: 403
Registrado: Lun Abr 06, 2009 11:48 pm

CICLO DE VIDA,

Notapor Eleazar » Mar Ene 19, 2010 12:31 pm

Ciclo de la Vida

Los elfos son la raza más longeva del mundo conocido y aunque pueden morir antes por violencia o enfermedad, pueden vivir hasta los 432 años exactamente. Todo elfo desde que es consciente sabe cuántos años, días o incluso segundos le quedan hasta alcanzar los 432 años. En su último día es habitual que ofrezca una celebración de despedida a la que estén invitados sus amigos y sus enemigos (ver sección de política). Cuando alcanzan los 432 años, simplemente se disuelven en luz. Un elfo que muere antes de dicha edad (solamente por causas no naturales) se descompone de la forma habitual a las demás razas pero su esencia permanece en los bosques y al poco tiempo volverá al mundo en forma de hada para poder perfeccionar su alma y unirse de nuevo a Shiar. No obstante, nunca recordará nada de su anterior vida como elfo.

Las hadas viven en pequeños grupos asociadas a un Linaje, aunque no guardan necesariamente parentesco entre sí. Cuando nace un hada, el alma élfica que contiene suele guiarla hacia el Linaje o ocupación que tuvo en su anterior vida. Por ello las hadas son tratadas con respeto y compasión por los elfos y se tolera de buen grado las travesuras que cometen, sean intencionadas o no.

Las hadas pueden aprender artes y oficios, seguramente empujadas por la inquietud del alma élfica que las habita pero carecen de la paciencia y también del tiempo para destacar realmente en estos. Hay hadas que pueden dominar la magia o las armas o incluso ser clérigos (siempre de Shiar), pero nunca llegarán al rango de maestros. Cuando mueren, habitualmente antes de un siglo, el Linaje donde vivieron reza por ella a Shiar rogándole que le permita unir su esencia a los aspectos o volver a nacer como elfo.

Los elfos (en verde) envejecen a la misma velocidad que los humanos (en rojo) aunque tienen largas fases estacionarias a lo largo de su ciclo vital durante los cuales no hay envejecimiento aparente. De esta manera se divide la vida de un elfo en nueve fases de 48 años cada una, cada una simbólicamente bajo la tutela de una de las deidades del panteón élfico:

Imagen

De: A: Fase: Deidad
0 48 Infancia Shiar
49 96 Adolescencia Dima
97 144 Juventud Agni
145 192 Madurez Dagom
193 240 Tranquilidad Serez
241 288 Serenidad Auri
289 336 Potencial Drema
337 384 Exaltación Exay
385 432 Destino Eial

La reproducción se ve limitada únicamente a la tercera y cuarta fase de su vida y la gestación se produce durante 9 meses, al igual que los humanos. Las uniones de por vida no son frecuentes entre los elfos y lo habitual es que cada elfo o elfa tenga descendencia con varios compañeros/as a lo largo de su Juventud aunque el cuidado de los infantes lo llevan elfos y elfas por igual, habitualmente muy ayudados por las respectivas familias que de esta manera tratan de “adoctrinar” a un nuevo miembro. Las relaciones de parentesco pueden ser un tanto complejas por lo que se exige a cada elfo al final de su Adolescencia que determine a qué Linaje habrá de pertenecer (habitualmente al de uno de sus progenitores, aunque se da el caso de ser adoptado en otro Linaje distinto) (ver sección de sociedad).
"El secreto para avanzar es comenzar. Y el secreto para comenzar es dividir las tareas abrumadoramente grandes en tareas pequeñas y manejables, y abordar la primera". MARK TWAIN
Avatar de Usuario
Eleazar
 
Mensajes: 403
Registrado: Lun Abr 06, 2009 11:48 pm

POLITICA

Notapor Eleazar » Mar Ene 19, 2010 12:31 pm

El mundo de los elfos gira completamente en torno a la política y el prestigio relativo. Cualquier elfo tratará en todo momento de ganar prestigio a costa de otros elfos (no aporta nada quedar por encima de una de las razas inferiores puesto que un elfo está por encima por definición; por el contrario sí que se puede perder mucho si se es embaucado por un miembro de ellas). La ganancia de prestigio debe ser mediante un acto público. No obstante muchas veces un elfo preferirá no dar a conocer algún detalle sobre otro al cual ya tenga por debajo y preferirá usar esa información para forzar su actuación contra un tercero. El prestigio como tal es, por tanto, solamente el marcador público entre los elfos quedando lo que no sea del dominio de todos como una posible baza oculta para ganar aún más.

Cuanto más prestigio se gana, más relevancia pública se tiene y es posible ser elegido para cargos cada vez más importantes hasta llegar al Consejo de los Nueve (ver sección del mismo nombre), que es el órgano de gobierno élfico y está compuesto por los ancianos que más prestigio han acumulado. No es absolutamente necesario pertenecer a un Gran Linaje (ver sección de sociedad) para acceder al Consejo de Nueve, pero pocos casos ha habido en los que no fuese así. Existen Consejos de menor entidad en cada ciudad élfica e incluso por grupos organizativos (por ejemplo, nueve generales para una campaña militar). Los Consejos se renuevan cada nueve años o cuando se produce un fallecimiento de uno de sus integrantes, momento en el cual se evalúa a los nueve candidatos más prestigiosos para ocupar dicho cargo (pueden resultar ser los mismos que había antes).

Los elfos no tienen ningún problema en utilizar el chantaje u otros métodos poco ortodoxos, pero evidentemente es más elegante, y por tanto otorga mucho más prestigio, utilizar métodos más sutiles. (No da el mismo mérito abatir un león estando solo y desarmado que en compañía de un regimiento de lanceros.)

Un elfo nunca mataría deliberadamente a otro ser consciente a menos que se trate de cuestiones de vida o muerte o de servidores de la Oscuridad. Se asume que incluso los no-elfos deben de tener alguna traza de esencia divina que puedan aprovechar los aspectos en la guerra contra la Oscuridad (ver sección de religión). De esta manera las tramas políticas nunca acaban con la muerte del rival. Es más, es señal de respeto por parte de un elfo el que se moleste en volver a aplastar a otro elfo al cual ya ha vencido reiteradamente puesto que muestra que no se le considera completamente insignificante. Tener muchos enemigos vivos también da prestigio entre los elfos.

Cuando un elfo muere por edad, en su celebración de despedida es tradicional que estén presentes sus adversarios al igual que sus amigos y familia. Es una ocasión de gozo, no de dolor y la presencia de los que en vida fueron adversarios es testimonio de que la rivalidad entre los elfos es por el bien común de la raza y para fortalecerse mutuamente entre todos.

Si alguna vez un elfo siente que ha sido completamente vencido por otro y que por mucho que lo intente nunca podrá volver a alzarse sin que ese elfo le vuelva a hundir en la miseria, puede citar a su Némesis en cualquiera de los templos y públicamente proclamar su derrota. Desde ese momento será un fiel aliado de su anterior enemigo y le ayudará en cuanto pueda.

Tampoco es raro que un elfo dispuesto a dar ese paso lo consulte previamente en privado con su adversario por ver si le interesa hacerlo público o mantener el símil de rivalidad para obtener ventaja contra otros elfos. Esto es un arma de doble filo, puesto que si se utiliza de esta manera a un elfo que no ha hecho pública su rendición, puede volver a recuperar suficiente fuerza y traicionar a quien le pretendía usar. Esta ambigüedad no existe cuando se ha hecho de forma pública.

Dado que los elfos no aprueban matar excepto en caso de extrema y urgente necesidad, el exilio suele ser la pena habitual cuando un elfo ha demostrado que no puede vivir en sociedad (por ejemplo cuando un elfo ha proclamado públicamente su fidelidad a otro para luego traicionarle). Para faltas más leves, una amonestación pública con la consiguiente pérdida de prestigio es suficiente.

No obstante, en aquellos casos en que un elfo mata a otro, será juzgado por los nueve elfos de más prestigio del lugar. Si es hallado culpable, será sometido al Shia-ne (ver sección del mismo nombre).
"El secreto para avanzar es comenzar. Y el secreto para comenzar es dividir las tareas abrumadoramente grandes en tareas pequeñas y manejables, y abordar la primera". MARK TWAIN
Avatar de Usuario
Eleazar
 
Mensajes: 403
Registrado: Lun Abr 06, 2009 11:48 pm

SOCIEDAD

Notapor Eleazar » Mar Ene 19, 2010 12:32 pm

En su nivel más elemental, los elfos se organizan en Linajes que reciben el nombre de algún animal o planta. En general un Linaje engloba elfos emparentados entre sí y está dirigida por los nueve miembros de mayor prestigio (se admite que sean tres en los Linajes menores). Un Linaje proporciona una pequeña seguridad a los elfos que lo integran, puesto que aunque entre los integrantes habrá la habitual pugna por el liderazgo (ver sección de política), hacia fuera los integrantes de un Linaje suelen colaborar entre ellos contra otros. Esto también puede ser peligroso puesto que si un elfo en concreto se labra una fama de necesitar continuamente ayuda de su Linaje, perderá rápidamente su estatus independientemente de lo prestigioso que sea su Linaje.

Todo Linaje deberá ser capaz de cubrir una de las tres facetas del Ser: cuerpo, mente o alma (ver sección de religión) y aquellos que son considerados Grandes Linajes deben cubrir los tres. Esto se refiere a que los Linajes menores se dedicarán solamente a uno de los aspectos al realizar oficios (entre ellos el de guerrero), artes (entre ellas la magia) o ejercerán de centros de erudición (bibliotecas, exploración y sacerdocio suelen ser las opciones más habituales).

Hay algunos Linajes que se especializan en alguna labor en concreto (por ejemplo, el Linaje de la Amapola es afamado entre los alquimistas) y hay jóvenes elfos que solicitan ser adoptados por ellos al final de su Adolescencia para seguir esa labor. El prestigio dentro de un Linaje es independiente de cómo se llegó a formar parte de él y puede incluir algunos aspectos distintos a los habituales (por ejemplo en el Linaje de la Amapola es motivo de mucho prestigio el hacer buenas pociones, no solamente saber hacer fallar a los demás).

Para formar un nuevo Linaje, es necesario que nueve elfos se pongan de acuerdo al respecto y decidan formar ese nuevo Linaje, habitualmente al final de su Adolescencia. Para ello simplemente informarán de su decisión y del nombre del nuevo Linaje al Consejo local. Evidentemente ese nuevo Linaje no tendrá ningún prestigio entre los demás. Miembros de un Linaje que migren a otra población o incluso funden una nueva generalmente optarán por fundar un nuevo Linaje.

No existen nobles elfos a la usanza de otras culturas, puesto que los elfos creen solamente en la aptitud personal, no la heredada de algún distante antepasado. Aunque el prestigio de un Linaje influya en el de sus miembros, no debe entenderse que un Linaje es superior en prestigio a otro por su función. Un Linaje especializado en agricultura puede estar por encima de otro especializado en el desarrollo de la magia si son más competentes en lo que hacen que el otro, cada cual en su propio campo.

No obstante, excepto en sitios concretos donde se forme un Consejo como unidad organizativa (por ejemplo un ejército en el que haya nueve generales, lo más probable es que la mayoría de ellos sean guerreros), lo más habitual es que todos los puestos de gobierno a partir de un cierto nivel estén ocupados por miembros de un Gran Linaje, habitualmente con una formación más completa aunque menos especializada.

Por encima del Linaje está la organización en pueblo o ciudad, siendo fluida la distinción entre ambos. En principio cada ciudad es independiente de las demás excepto en temas que atañen a asuntos de mayor ámbito que estarían supeditados al Consejo de los Nueve. A todos los demás efectos, cada ciudad tiene plena autonomía y capacidad de decisión en los asuntos propios.
"El secreto para avanzar es comenzar. Y el secreto para comenzar es dividir las tareas abrumadoramente grandes en tareas pequeñas y manejables, y abordar la primera". MARK TWAIN
Avatar de Usuario
Eleazar
 
Mensajes: 403
Registrado: Lun Abr 06, 2009 11:48 pm

CONSEJO DE LOS NUEVE

Notapor Eleazar » Mar Ene 19, 2010 12:33 pm

Su emblema es una flor de nueve pétalos dorada sobre fondo verde. Simboliza que sus portadores sirven a toda la raza élfica en su conjunto y a todos los Aspectos, sin preocuparse de ganar o perder prestigio personal. En teoría puede pertenecer al Consejo de los Nueve cualquier elfo/a que haya acumulado el suficiente prestigio para ello, lo cual de facto casi elimina la posibilidad de que no sean miembros de Grandes Linajes y que no hayan llegado aún a ancianos. Adicionalmente se impuso la restricción de que no hubiese dos miembros del mismo Linaje ni que hubiese nadie que hubiese hecho juramento público de lealtad a algún otro elfo vivo. Un anciano que sea miembro del Consejo de su Linaje o de alguna ciudad debe renunciar a este cargo antes de poder acceder al Consejo de los Nueve.

Mientras están en el Consejo, en teoría los Nueve ni pierden ni ganan prestigio dado que se entiende que no buscan su propio interés sino el de todos los elfos en su conjunto. No obstante, en la práctica todos siguen maniobrando para mantenerse en el Consejo y sus logros son rápidamente conocidos en la sociedad aún cuando ellos mismos no se vanaglorien públicamente de ellos.

El Consejo se elige cada 9 años o antes si ha habido alguna muerte entre sus miembros y se determina entre todos los elfos elegibles aquellos que tienen más prestigio en ese momento. El que tiene el mayor prestigio es denominado también Primer Consejero, que otras culturas menos avanzadas han confundido con rey, caudillo, cacique o similar aunque tiene exactamente el mismo poder que los otros miembros del Consejo de los Nueve. Antes del alzamiento del Muro y de la firma del Concordato también se denominaban los años según el Linaje del Primer Consejero: “tercer año del trigésimo segundo gobierno de la Avispa” se refiere pues al año 3 de un determinado miembro del Linaje de la Avispa como Primer Consejero, siendo éste el número 32 de su Linaje en alcanzar este honor.

El término Consejo de los Nueve puede inducir a confusión dado que se usa igualmente el término “Consejo” para referirse al órgano máximo de un Linaje, una ciudad o cualquier otra cosa. Esto es correcto dado que la estructura y forma de llegar a formar parte del mismo suelen coincidir aunque puede no ser obligatorio que el elfo esté en la última fase de su vida sino simplemente en el último tercio. No obstante y aunque todos son formados por nueve miembros, el término “Consejo de los Nueve” se usa exclusivamente para referirse al máximo órgano de gobierno de los elfos.
"El secreto para avanzar es comenzar. Y el secreto para comenzar es dividir las tareas abrumadoramente grandes en tareas pequeñas y manejables, y abordar la primera". MARK TWAIN
Avatar de Usuario
Eleazar
 
Mensajes: 403
Registrado: Lun Abr 06, 2009 11:48 pm

EJERCITO

Notapor Eleazar » Mar Ene 19, 2010 12:33 pm

El ejército sigue una estructura similar a la de un Linaje y así es considerado en muchos casos aunque de facto no lo sea. Un elfo que está en el ejército retiene su filiación a su Linaje y sus descendientes seguirán el camino que deseen. Para entrar en el ejército es necesario solicitarlo voluntariamente y superar unas pruebas de aptitud, bien físicas (combate o exploración), intelectuales (estrategia o logística) u artísticas (magia). La permanencia en el ejército es de por vida a menos que se sea expulsado o se solicite licencia, algo poco frecuente. Mientras se está en el ejército, el prestigio ganado se basa en disciplina y resultados, quedando por completo segregado del prestigio obtenido en el resto de la sociedad.

Es obligatorio para todos los elfos el pasar nueve años en el ejército como reclutas rasos, independientemente de su Linaje. Suele hacerse esto en los primeros nueve años tras la mayoría de edad (tercera etapa del ciclo vital élfico) aunque tampoco es inusual hacerlo después o incluso en los nueve años previos.

El máximo órgano del ejército es el Consejo Militar, compuesto por los nueve generales más expertos. No obstante está subordinado al Consejo de los Nueve, que es el que tiene la última palabra aunque no suele interferir con asuntos estrictamente militares. Simbolizando este vínculo, el símbolo del ejército es el mismo que el consejo aunque sobre fondo negro, en recuerdo de su constante lucha contra la Oscuridad.

El ejército está activo durante los tiempos de paz asegurando las ciudades y caminos de Fungarest frente a la constante amenaza de la Oscuridad. Antaño también tenían funciones de control de esclavos aunque las sombras que se extendían por doquier invitaban a pocas huidas. En tiempos de guerra se suplementa con las levas realizadas en todos los linajes, quedando siempre soldados profesionales al mando de unidades inexpertas. En estas ocasiones el prestigio personal fuera del ejército es irrelevante.
"El secreto para avanzar es comenzar. Y el secreto para comenzar es dividir las tareas abrumadoramente grandes en tareas pequeñas y manejables, y abordar la primera". MARK TWAIN
Avatar de Usuario
Eleazar
 
Mensajes: 403
Registrado: Lun Abr 06, 2009 11:48 pm

ECONOMIA

Notapor Eleazar » Mar Ene 19, 2010 12:34 pm

Debido a la Oscuridad, siempre presente en la vida de los elfos, todas las poblaciones de Fungarest tienen que ser potencialmente autosuficientes. No quiere decir esto que no se produzca comercio entre ellas sino que las necesidades básicas deben ser cubiertas en la propia ciudad.

Las diferentes ciudades del estado se gobiernan con completa autonomía, al igual que todos los pueblos. Sin embargo, aunque tengan sus propios Consejos, se consideran siempre subordinados al Consejo de los Nueve que es garante de la unión de los elfos. Es habitual que en las poblaciones élficas los impuestos sean un diezmo del cual 9 partes permanecen en la propia ciudad y la otra pertenece al Consejo de los Nueve.

Tras la destrucción de Cristara, Fungarest se vio súbitamente sin apenas hierro dado que la pobre producción de Nelfiras no era suficiente. Este es uno de los principales alicientes para el distante comercio con Daenus, que sí lo posee en abundancia aunque sus bosques de Shaundra aún no tienen la edad y extensión suficiente como para poder abastecer a la población. Por ello están abocados al comercio … o a alimentos alternativos de otras razas, como el trigo o la carne de buey.

Tras la abolición de la esclavitud a raíz del Concordato, la mayor parte de la mano de obra de las ciudades de Fungarest se afincó en las vecinas provincias de Erion, Tárrenar y Morcaria con la consecuente merma económica. Finalmente se compensó esto con el trabajo de los ahora sirvientes que permanecieron en Fungarest junto con el de los propios elfos, suficiente para suplir a la población reducida.

Desde el Concordato, a través de Erion se estableció un activo tránsito comercial que ha hecho que sea habitual encontrar en Fungarest productos humanos y excepcionalmente incluso Thrain. Esto se ha visto aún más favorecido desde la fundación de Tritón y Daenus, que han relanzado el comercio en el este de Fungarest.
"El secreto para avanzar es comenzar. Y el secreto para comenzar es dividir las tareas abrumadoramente grandes en tareas pequeñas y manejables, y abordar la primera". MARK TWAIN
Avatar de Usuario
Eleazar
 
Mensajes: 403
Registrado: Lun Abr 06, 2009 11:48 pm

RELIGION

Notapor Eleazar » Mar Ene 19, 2010 12:34 pm

TEOLOGÍA:

Los elfos creen que el mundo y todo cuanto contiene fue creado por un solo dios/a. Las razas inteligentes fueron creadas por el/ella y la magia, los oficios y las artes fueron enseñadas por la deidad a todas las razas. Dado que gustaba de regocijarse en su creación, dejó su esencia en un templete donde todos pudiesen sentirse cerca de él/ella. La esencia estaba dividida en cuerpo, mente y alma, cada una de ellas a su vez en pasado, presente y futuro.
Faceta: Aspecto: Nombre: Dominio Símbolo
Cuerpo Pasado Exay Inmortalidad Ojo
Presente Auri Oficio Mano
Futuro Agni Pasión Corazón
Mente Pasado Eial Memoria Viento
Presente Dima Arte Sol
Futuro Serez Compasión Lluvia
Alba Pasado Drema Estrategia Hoja
Presente Dagom Poder Árbol
Futuro Shiar Vida Flor

No obstante, la raza de los thrain, que fue creada para horadar las rocas y poblar el mundo por debajo de la superficie, se sintió alejada de la deidad y uno de ellos decidió robar parte de la esencia para llevarla bajo tierra y estar así más cercanos al dios/a.

La deidad, compasiva, dejó hacer al ladrón y permitió que este se llevase del templo tres de los nueve aspectos que la formaban. El ladrón, ajeno a esto prosiguió temeroso hasta las cavernas thrain sin percatarse que había dejado caer una de las esencias en el bosque durante su huída. Una vez bajo tierra, temerosos que la deidad descubriese el robo, resolvieron usar la magia que de la deidad habían recibido para ocultar las esencias en una cápsula de impenetrable oscuridad.

Al hacer esto rompieron la unidad que había entre todas las esencias de la deidad y la fragmentaron. Exay y Eial, los dos aspectos encerrados en oscuridad enloquecieron y son ahora lo que las demás razas denominan comúnmente “Oscuridad”. Shiar, el aspecto perdido en la huida del ladrón, es el origen de los elfos, que fueron formados a partir de la unión del debilitado Shiar con los diversos árboles que le cedieron su fuerza. Cada elfo es una parte de Shiar y realmente Shiar no es sino la raza elfa en su conjunto.

Los otros seis aspectos, horrorizados ante lo que había sucedido, abandonaron su forma física y existen ahora como Deidades espirituales que ayudan a los elfos, a Shiar, el único aspecto que aún permanece sobre el mundo. Al ser el aspecto de la vida, Shiar es el único que puede reproducirse y por tanto aumentar. Cuando un elfo se disuelve en luz, pasa a formar parte de los otros aspectos, fortaleciéndolos. Esto es algo crucial en la guerra contra la Oscuridad, dado que uno de los dos aspectos que la integra es la inmortalidad.

Todo elfo tiene como misión última el tratar de encontrar los aspectos perdidos y liberarlos de sus cadenas de oscuridad que los enloquecen. Como parte de una estrategia más a corto plazo estaría la de perfeccionarse a si mismo (ver sección de política) hasta alcanzar los 432 años de edad y la de poblar el mundo con más elfos. La perfección personal debería ser en cuerpo, mente y alma, aunque hay elfos que prefieren especializarse en uno solo de ellos.

CULTO:

Los elfos no veneran realmente a los dioses puesto que los consideran sus iguales, se limitan a pedir su ayuda en cuanto a asuntos bajo el dominio de un aspecto determinado. Cada templo está dedicado a un aspecto del dios primigenio, no habiendo disputas entre los diversos cleros puesto que se reconocen mutuamente como partes de un todo. Existe un Consejo Religioso donde los decanos de los cultos de cada aspecto se pueden reunir periódicamente para tratar temas de doctrina común.

Los templos son centros de solaz y recogimiento espiritual, a la vez que centros de conocimiento y sanación, merced del poder de los dioses. Esto plantea algunos debates teológicos dado que en el templo a Shiar los sacerdotes sí reciben poder divino (aka "magia") directamente de su dios (se supone que esa fuerza emana directamente del subconsciente espiritual de los elfos en su conjunto), mientras que los sacerdotes de Exay y Eial carecen de estas bendiciones. No obstante, los cultos de los otros seis aspectos jamás han puesto en duda la igualdad de validez de estos cultos aunque necesariamente los sacerdotes de Exay y Eial, mucho menos numerosos, deban dedicarse a aspectos más mundanos de la religión.

Los seguidores de Eial, el Aspecto de la Memoria, son sagaces eruditos que buscan el conservar todo conocimiento. Sus templos cuentan siempre con buenas bibliotecas y es habitual que recen en ellos los elfos que buscan hallar algún conocimiento. Los sacerdotes de Eial son también activos buscadores de conocimiento y, aunque originariamente vistos con suspicacia, no es extraño encontrarlos por los caminos o incluso en ciudades y pueblos muy distantes de Fungarest desde la firma del Concordato.

Los seguidores de Exay, el Aspecto de la Inmortalidad, saben de sobra que no son inmortales pero buscan llevar su cuerpo siempre a nuevos límites. Son consumados atletas, capaces de correr durante días sin desfallecer o de aguantar salvajes castigos corporales, muchas veces autoinfligidos. Son expertos combatientes en lucha con bastón y no es extraño que soldados profesionales busquen pasar un tiempo en sus templos para pulir sus habilidades. Dado su afán de ir siempre más lejos, los seguros templos de Fungarest muchas veces les son insuficientes y se dedican a peregrinar lejos de las fronteras élficas.

Debido a su común historia como cultos perdidos y su afán de viajar más allá de las fronteras de Fungarest, es habitual ver a los sacerdotes de Eial y Exay viajando juntos y siempre son compañía bienvenida en las caravanas comerciales de los elfos.

SHIA-NE:

El Shia-Ne es un ritual clerical mediante el cual los sacerdotes élficos unen el alma de un elfo a un árbol (tradicionalmente un roble centenario, pero no es imprescindible). El ritual se realiza atando al elfo al árbol, incluso cuando es un voluntario dado que el proceso no es completamente indoloro.

Deben realizar el ritual al menos tres clérigos que veneren a Aspectos distintos, aunque habitualmente cuando se realiza en alguna ciudad y por respeto a todos los Aspectos, oficiarán la ceremonia nueve clérigos, uno de cada culto. Al finalizar el ritual y especificada la función del Centinela (se denominan así al ser la función más habitual, pero desde luego no la única), el cuerpo del elfo se funde con el árbol y renace como una nueva forma de vida. Tienen capacidades intelectuales muy limitadas y no recuerdan nada de su existencia como elfos pero poseen fuerza y magia más que suficiente para desempeñar la tarea que les haya sido encomendada.

Cada año, un Centinela es sacrificado para alimentar los voraces braseros de fuego incógnito que hay en las torres a lo largo del muro. El hecho de que sea un sacrificio necesario no lo hace menos doloroso para los elfos.
"El secreto para avanzar es comenzar. Y el secreto para comenzar es dividir las tareas abrumadoramente grandes en tareas pequeñas y manejables, y abordar la primera". MARK TWAIN
Avatar de Usuario
Eleazar
 
Mensajes: 403
Registrado: Lun Abr 06, 2009 11:48 pm

ACTUALIDAD

Notapor Eleazar » Mar Ene 19, 2010 12:36 pm

Siguen algunos apuntes acerca de la historia reciente de los elfos y que en gran medida condicionan su situación actual:

CAÍDA DE CRISTARA:

EEn el año 316 antes del Muro de Fuego, Fungarest se hallaba en guerra abierta contra la Casa de la Gorgona. Aunque el ejército elfo había logrado conquistar las planicies hasta el Río Rojo e infligir graves pérdidas a los humanos en Tárrenar, la Casa de la Gorgona unificó sus fuerzas para un ataque concentrado sobre la ciudad más oriental de Fungarest, Cristara.

Pese a que se luchó con valentía y coraje, finalmente la abrumadora superioridad numérica se impuso y las defensas de la ciudad cayeron. Viendo inamovible su fin y sabedores de su aciago destino dado que la Casa de la Gorgona no había permitido la salida ni a mujeres ni a niños, los magos de Cristara tomaron la decisión de inmolar toda la ciudad en una terrible explosión que sacudió los cimientos del mundo.

Cuando finalmente se posó el polvo y ambos bandos mandaron exploradores se vio que de la orgullosa ciudad apenas quedaban algunas ruinas barridas por el viento y de las innumerables huestes invasoras, ni eso. En apenas un instante había sucumbido una de las contadas ciudades élficas y la inmensa mayoría de los varones en edad militar de todas las provincias de la Casa de la Gorgona

Ante tamaña destrucción, de la que ninguna de las partes obtenía ningún beneficio y sí se debilitaba enormemente frente al acecho de la Oscuridad, el duque de la Casa de la Gorgona y el Consejo de los Nueve resolvieron firmar un armisticio manteniendo el status quo. Dicho armisticio, aunque jalonado por escaramuzas puntuales, se mantuvo hasta la firma del Concordato en que sería sustituido por un auténtico tratado de paz.

EL CONCORDATO:

En el año 3 M.F. se firmó en Aldaria, por parte de los representantes de Sjool, del Viejo Reino, de las Montañas de Acero y de Fungarest, un tratado de paz destinado a afianzar la alianza que se produjo en la Batalla de la Llanura de las Cenizas. Aparte de la decisión de extender el infranqueable Muro de Fuego en torno a todos los reinos para formar una barrera defensiva contra la Oscuridad y asentar definitivamente las fronteras entre los diferentes reinos, se establecían diversos deberes y derechos entre las partes, de los que se destacan los más relevantes para Fungarest:

Abolición de la esclavitud:

La sociedad elfa basaba una parte de su mano de obra en humanos esclavizados. Originariamente eran capturados en incursiones elfas en tierras de la Casa de la Gorgona (Erion apenas estaba habitado) aunque tras el armisticio posterior a la destrucción de Cristara esta solución no era ya viable. Los elfos se vieron obligados a utilizar la propia población esclava para producir más esclavos. Esto fue el fin de la presencia thrain en Fungarest, dado que los escasos thrain que habían sido capturados en las guerras contra la Casa de la Gorgona no eran suficientes para mantener una población y tenían una tasa reproductiva relativamente baja.

Aunque los elfos no mataban a sus esclavos, esto supuso una importante mejora para los esclavos que pasaron de ser un bien de consumo a una pertenencia con valor cuantificable y los látigos bien pronto fueron relegados al olvido. A consecuencia de ello se suavizaron mucho las condiciones de vida de los esclavos pues se establecieron turnos de trabajo y tiempo de descanso e incluso se les otorgaron derechos. Conforme aumentaba el valor intrínseco de cada esclavo se les fue formando en labores más complejas (aunque nunca el combate o la magia) y los elfos descubrieron que los humanos eran hábiles aprendices de una gran diversidad de materias.

En los años inmediatamente previos a la firma del Concordato, cada Linaje disponía de una cierta cantidad de esclavos dedicados a una gran variedad de tareas, no solo las derivadas de la recolección de recursos o su posterior procesamiento, sino también labores de logística e intendencia. Además eran frecuentemente empleados como sirvientes domésticos, encargándose de las labores del hogar o del cuidado de los niños elfos. En las poblaciones pequeñas, cuando se producía un ataque de la Oscuridad no se dudaba en armarles para que colaborasen en la defensa, sin que haya constancia de ningún incidente derivado de esto. Los humanos tenían unas jornadas de trabajo similares a los elfos con los que en numerosas ocasiones compartían el trabajo (sobre todo cuando se trataba de trabajo especializado, por ejemplo fabricación de armaduras de cuero) así como habitaciones propias a partir de determinada edad o si contraían enlace.

En principio, excepto aquellos humanos específicamente destinados a ser sementales o yeguas de cría (era un ofrecimiento a quienes destacaban por su aptitud física o psíquica y que era comúnmente aceptado dado que tenían cargas de trabajo muy reducidas, y podían dedicarse al perfeccionamiento y posterior instrucción a otros de su habilidad) podían aparearse entre ellos y formar familias a su elección aunque siempre previa autorización del dueño debido a la implicación que tenía esto en cuanto a posibles transacciones.

Aunque podían ser vendidos o comprados por otros elfos, si tenían familia siempre era obligatoria la compraventa de todo el lote. Los humanos lucían siempre en la frente un tatuaje mágico con el emblema del Linaje al que pertenecían aunque este podía ser sustituido sin problemas si se cambiaba de dueño mediante un sencillo hechizo.

En bastantes ocasiones un esclavo que hubiese prestado buenos servicios a su dueño era liberado por éste, pasando a llevar en la frente el símbolo elfo correspondiente (curiosamente muy similar a un unicornio estilizado). Si bien muchos preferían permanecer al servicio del Linaje (mantenían el símbolo de “Liberado” en la frente pero también el del Linaje en el antebrazo derecho) la mayoría prefería emigrar y eran escoltados junto con su familia a lo que ahora es Erion, con recursos suficientes como para iniciar una nueva vida.

Gran parte de la población del Erion actual puede datar sus orígenes en Fungarest y de hecho muchos humanos aún conservan la fe en los dioses élficos, tal y como les fueron explicados a sus antepasados. Antes de la firma del Concordato se dio ya en cuatro ocasiones el hecho de que un esclavo humano resultase apto como sacerdote de uno de los aspectos, siendo encargados por su respectiva iglesia la enseñanza a los demás esclavos.

Tras la firma del Concordato, los Linajes fueron obligados a renunciar a sus esclavos, motivo por el cual se les dio a todos la opción de permanecer en Fungarest al servicio de un Linaje o de emigrar al Viejo Reino. Muchos optaron por esa segunda opción y fue el mayor crecimiento de población que tuvieron nunca las marcas en poder de la Casa de la Gorgona.

Actualmente en Fungarest sigue habiendo una importante proporción de humanos (aproximadamente el 10% de la población) aunque no viven de forma independiente sino que están siempre adscritos a un Linaje en concreto y portan su emblema en el antebrazo derecho (ya no se usa el símbolo de “liberado” aunque algunos habitantes de Erion luzcan ese símbolo en una cinta en la frente para resaltar su amistad a los elfos). Técnicamente no necesitan pedir permiso para formar familia, pero sigue siendo una costumbre muy arraigada porque los descendientes no estarían al servicio de ningún Linaje y deberían salir de Fungarest.

El término correcto para referirse a ellos es “sirvientes” aunque no perciben ningún salario por sus servicios sino que se mantienen las condiciones previas al Concordato en las que el Linaje al que prestan servicio es responsable de su manutención, alojamiento y seguridad. A diferencia de antaño, los humanos son libres de irse cuando lo deseen y las frecuentes caravanas hacia el Viejo Reino hacen que esto ya no sea una condena a perecer en la Oscuridad.

Es de señalar que un porcentaje relevante de los que emigraron de Fungarest o sus descendientes han vuelto porque las condiciones de vida les son preferibles. Aunque ninguna población esté realmente a salvo de la oscuridad, el hecho de que todos los poblados cuenten con una guarnición es un argumento que muchos humanos encuentran irresistible.

Establecimiento de enclaves comerciales:

Anticipando una debacle económica ante la pérdida de mano de obra esclava (supuso una pérdida importante aunque menor de la esperada), los elfos consiguieron negociar el derecho a establecer enclaves comerciales en el Viejo Reino. Se plantearon originariamente como embajadas en las que los productos de Fungarest pudiesen ser directamente enviados sin pagar ningún tipo de aranceles y quedando en todo momento bajo la protección de las leyes élficas.

Al enterarse de la firma de dichas condiciones, los gremios del Viejo Reino alzaron fuertes protestas ya que de facto los comerciantes élficos podían contravenir cualquier decisión de los gremios, vulnerando con ello los fueros de los que gozaban desde hacía generaciones.

Finalmente se optó por una argucia legal, cediendo a los elfos la potestad de transportar mercancías desde Fungarest a sus encalves y viceversa, pero no el derecho de venderlas a la población porque esto estaba en manos de los gremios. De esa manera, los productos de Fungarest eran transportados en caravanas a su lugar de destino donde el comerciante elfo al cargo del enclave debía efectuar la venta de los productos a los gremios locales, que a su vez eran los encargados de venderlos a la población en general. Si un elfo deseaba vender productos directamente a los locales, debía necesariamente hacerse miembro del gremio de turno.

El sistema se ha mantenido dados los beneficios generados para las dos partes, aunque haya ocasionalmente algo de contrabando por parte de ambos. Actualmente cualquier pueblo importante en el Viejo Reino además de las cinco ciudades más relevantes de Sjoolgaard cuenta con una delegación comercial elfa, así como bastantes puestos intermedios en multitud de pueblos repartidos por el Viejo Reino. No existe ninguna delegación comercial elfa en tierras de los thrain aunque sus productos ocasionalmente llegan a Fungarest por intermediarios.

Asentamientos humanos en Fungarest:

Como consecuencia de aprobarse la expansión del Muro de Fuego para proteger a todos los reinos, se vio la necesidad de establecer una logística suficiente para mantenerlo. Cada año los elfos habrían de llevar a Aldaria un cargamento suficiente de madera de Centinela (conocida en el Viejo Reino como Savia Vetusta) para abastecer a todo el perímetro, en donde se instalarían las torres con braseros de Acero Incógnito.

Las runas trazadas en los Faros Negros y entre ellos para canalizar tanta energía mágica por parte de los druidas sjoolgaard debían ser conservadas y reparardas periódicamente lo cual hacía inevitable la presencia de pequeños destacamentos de Sjool a lo largo del Muro. Adicionalmente también era necesario disponer siempre de tropas que mantuviesen despejada una franja alrededor del Muro y pudiesen hacer de guarnición en las torres.

Para satisfacer este último cometido, se crearon las Capas de Zarza que fueron estructuradas dentro de la ya existente Hermandad de las Capas del Viejo Reino. El Consejo de los Nueve no veía con buenos ojos el hecho de tener importantes contingentes armados en tierras de Fungarest, pero vio que no había alternativa real a ello. Aceptó por tanto la presencia de las Capas de Zarza y de los acólitos y magos de la Cábala Escarlata en las cercanías del muro y decretó que el último año de adiestramiento militar obligatorio para cada elfo fuese realizado al servicio de las Capas de Zarza, garantizando así presencia elfa en el único destacamento militar extranjero permitido en Fungarest.

El caso de los sjoolgaards presentaba problemas debido a que se trataría de poblaciones humanas habitando Fungarest sin relación de servidumbre con ningún Linaje, algo para lo que no había precedente. Se pensó en asignar a los druidas sjoolgaard como parte de los destacamentos de las torres, algo a lo que éstos se negaron alegando que no podían entrar en comunión con sus espíritus estando encerrados en una torre.

Tras largos meses de negociaciones se optó por permitir que pequeños grupos de sjoolgaardsse afincasen en poblados élficos de la periferia de las ciudades de Coralis (hasta la destrucción de esta ciudad. Actualmente hay un quinto asentamiento en la periferia de Menandel), Seliar, Deniria, Ardanea y Nelfiras puesto que estas eran las más próximas al proyectado Muro. Estos grupos estarían siempre formados por un par de druidas junto con sus escoltas personales y sirvientes, junto con sus respectivas familias y debían ser siempre menores en número que las comunidades elfas en las que habrían de integrarse… por seguridad. El estatus sería el de invitados del Consejo de los Nueve en lugar de sirvientes.

Tras ocho décadas de esta convivencia en los enclaves existe una fluida relación entre los elfos de dichas poblaciones y los sjoolgaards, que suelen adaptarse con facilidad al estilo de vida en los bosques habitual entre los elfos. Aunque ha habido muchos nacimientos de sjoolgaards en Fungarest, la población de Sjool se mantiene constante dado que permanecen solamente unos años en el lugar y continúan siempre como escoltas de alguno de los druidas regresando a Sjool cuando lo hace éste. El constante relevo ha impedido ninguna permanencia definitiva de Sjool en Fungarest aunque por otro lado ha servido para aumentar el número de sjoolgaards que han tenido ocasión de conocer de primera mano la cultura élfica en su plenitud.

PÉRDIDA DE CORALIS:

En el quinto año tras la Batalla de la Llanura de las Cenizas estuvo a punto de quebrarse la joven alianza formada. Los trabajos de construcción del Muro de Fuego avanzaban a buen paso y ya se empezaban a cerrar varios tramos dejando centenares de leguas protegidas de los ataques de la Oscuridad… o eso se creyó entonces.

Mientras tanto, en Fungarest el Muro ya había sido completamente cerrado desde Ardanea a Seliar y se trabajaba en empalmar este tramo con el que proveniente de los dominios de la Casa de la Gorgona llegaba hasta Nelfiras y el que desde Erion bajaba siguiendo la línea de costa para rodear Coralis.

Una noche los ataques de la Oscuridad, habituales en todo momento, cesaron por completo. Tres días más tarde una marea de fuerzas de la Oscuridad atacó el Muro justo al suroeste de Seliar, un inacabable sudario de Máscaras de Marfil junto con una infinidad de los peores engendros como no se viesen desde la Batalla que selló el destino del mundo. Las huestes de Coralis y Seliar acudieron a plantarles frente mientras se enviaban mensajeros hacia Erion a fin de redoblar los esfuerzos en la construcción del muro en el tramo de Seliar a Coralis.

La Cábala Escarlata acudió presurosa y contempló desde la última torre construida junto a Seliar cómo se desarrollaba el feroz enfrentamiento. Dando la batalla directamente por perdida, decidieron situar una nueva torre al norte de Seliar y cerraron el Muro, dejando fuera a muchos valerosos elfos, y una ciudad entera a merced de la Oscuridad.

No quedaban en Seliar tropas suficientes como para hacer frente a los magos, pero los mensajeros enviados a Anad-Sel sí lograron llegar a tiempo para avisar al Consejo de los Nueve antes de que aquellos lograsen huir cobardemente de Fungarest. Aún hoy no conocen el descanso de la muerte y siguen pagando su crimen, lo que no ayuda a destensar las relaciones entre la Cábala y los Elfos.

FUNDACIÓN DE DAENUS:

La pérdida de Coralis casi supuso una guerra abierta entre Fungarest y el Viejo Reino. Sabedores de que la Primera Ciudad había caído irremisiblemente en la Noche, el Consejo de los Nueve reclamó la inmediata disolución de la Cábala Escarlata a la vez que la entrega a Fungarest de todos los antiguos terrenos que habían pertenecido a la ciudad de Cristara … en la práctica casi una tercera parte de Morcaria.

Evidentemente ni la Cábala Escarlata ni la propia Casa de la Gorgona estaban dispuestos a complacerles. Tampoco el Rey Táladas tenía voluntad ni poder para cumplirlo aunque entendía que debía darse alguna compensación a los elfos ante tamaña pérdida.

Afortunadamente el Duque de Erion, descendiente de antiguos esclavos de Fungarest y gran conocedor de esa raza (además de sabiamente aconsejado) supo hallar una solución aceptable a todas las partes. En la provincia de Tar varias Marcas habían quedado sin Barón en las batallas que se produjeron ahí para conseguir cerrar el Muro.

El Duque solicitó y obtuvo la concesión de dichas tierras a la Casa del Unicornio para acto seguido nombrar Barón de dichas tierras a quien el Consejo de los Nueve dictaminase. De esta manera podría fundarse en los bosques de Tar una nueva ciudad élfica mientras que ni el Rey ni la Casa de la Gorgona se habían visto obligados a claudicar. Tras bastantes disputas por ambos bandos finalmente se aceptó esa solución y la ciudad de Daenus fue fundada en el año 9 M.F., bajo el gobierno de un Consejo élfico y con paso franco garantizado a todos los elfos entre la nueva ciudad y Fungarest.

Los elfos, conocedores del sistema de asignación de territorios del Viejo Reino (o tal vez aconsejados por el Duque), vincularon el cesar en sus demandas a la concesión de la nueva ciudad. De esta manera, si alguna vez Táladas o sus descendientes decidían otorgar esas marcas a otra Casa que no reconociese la soberanía élfica de la ciudad, inmediatamente habrían de retomar sus demandas originales contra la Casa de la Gorgona y la Cábala Escarlata.

Actualmente, las muchas caravanas comerciales entre la ciudad de Daenus y Fungarest han supuesto un importante estímulo económico no sólo para los elfos sino también para los territorios humanos que atraviesan, que son básicamente las tierras de la Casa de la Gorgona. Este beneficio mutuo ha servido para suavizar en parte los roces y viejas heridas reabiertas aunque por ambos bandos sigue habiendo muchas voces contrarias a ningún acercamiento.

En cuanto a la Cábala Escarlata, la mayoría de los elfos opina que consiguió escabullirse sin afrontar su justo castigo ni satisfacer en modo alguno el agravio causado. Sus magos y aprendices son tolerados en los cien metros que hay de franja despejada de árboles junto al Muro de Fuego, pero ni un paso más allá.

El cargamento de madera de Centinela que todos los años se envía a Aldaria con destino a los braseros que la Cábala utiliza para mantener el Muro de Fuego no ayuda precisamente a las relaciones bilaterales… y ni los magos y mucho menos los elfos olvidan con facilidad.

FUNDACIÓN DE TRITÓN:

En el año 11 M.F. durante la gran sequía que asoló el sur del Viejo Reino, un ataque de la Oscuridad asoló parte de un pueblo humano de antiguos esclavos élficos cercano al Río Rojo y prácticamente aniquiló la milicia local que procuraba defenderlo. Entre los edificios destruíos se encontraba el granero común.

Se enviaron mensajeros a la guarnición más cercana, el pequeño destacamento en el vado de las lanzas, desde el Concordato fijado en 50 soldados al igual que otro bastión elfo al otro lado del vado. Temerosos de dejar el vado descubierto ante los elfos, el capitán de la guarnición rehusó acudir en ayuda del pueblo aunque mandó mensajeros al acuartelamiento más próximo, a más de una semana de viaje.

Cuando los lugareños recibieron la noticia al regresar sus mensajeros, la situación era desesperada. El hostigamiento de la Oscuridad que se había alzado continuaba y había costado la mitad de las vidas del pueblo y el resto estaba agotado y famélico ante la falta de víveres. Desesperados, aprovecharon el bajo nivel del Río Rojo debido a la sequía para cruzarlo con los pocos enseres que les quedaban, aliviados al ver que la Oscuridad no les seguía.

Al cabo de unas semanas, los regimientos de Tárrenar llegaron al pueblo y al verlo desierto lo quemaron completamente tras arrasar la presencia de la Oscuridad que encontraron. La existencia de los refugiados en Fungarest no fue descubierta por los elfos hasta un mes después, cuando los lugareños ya habían enviado exploradores de vuelta a su antiguo hogar para encontrarlo completamente destruido.

Furiosos ante el abandono que habían sufrido por parte de Tárrenar, suplicaron a los elfos permanecer en sus tierras y reconocerlos como señores. Esto planteaba un caso sin precedentes para los elfos al no haber población élfica local que pudiese asumir su presencia en calidad de sirvientes. No obstante, ante la grave necesidad de los humanos y la seguridad de que morirían si los expulsaban les permitieron quedarse, dejando sin embargo una pequeña guarnición para vigilarles en tanto que se enviaba noticia al Consejo de los Nueve para que decidiesen.

Algunos meses más tarde, pendiente aún el asunto de resolución por parte del Consejo de los Nueve, ya se sabía en Tárrenar de lo sucedido y los buhoneros y comerciantes procedían ahora por el vado de las lanzas a retomar sus habituales contactos comerciales con los lugareños. Estos habían sido permitidos por los elfos para facilitar la supervivencia del poblado, en grave carestía. El gobierno de la Gorgona, ante una crisis de imagen por haber dejado en la estacada a la población, tampoco se podía permitir el lujo de prohibirlos ante el riesgo de provocar tumultos, además del edicto real que garantizaba el libre tránsito de personas y mercancías hacia y desde Fungarest.

Finalmente, un año más tarde el Consejo de los Nueve decidió otorgar su aprobación al establecimiento de la colonia humana a la que sus habitantes bautizaron Tritón en recuerdo de cómo se habían salvado por el agua. Dado que no era una ciudad élfica, se determinó que las tres más cercanas (Sirdal, Ardanea y Nelfiras) fuesen las encargadas de su tutela y protección. No obstante, a imagen de las ciudades élficas se invitó a los humanos a formar un Consejo que los dirigiese y se encargase de la administración de la ciudad a la par que se les asignaba una guarnición del ejército elfo para su protección.

A los pocos años el tránsito comercial se había incrementado considerablemente y productos humanos continuaban hasta ciudades élficas del interior mientras el vado de las lanzas y la ruta de Tárrenar se convertía en un importante paso de caravanas.

En la actualidad Tritón es un próspero centro de caravanas que distribuye comercio por toda la parte oriental de Fungarest. Está dirigido por un Consejo local a la manera de las ciudades de los elfos y al igual que en estas los diezmos recaudados se asignan en nueve partes al propio pueblo y una es enviada a Anad-Sel para financiar al conjunto de Fungarest.
Aunque técnicamente no tienen capacidad de decisión propia y deberían someter cualquier reglamentación importante al criterio de las tres ciudades tutelares, en la realidad los elfos conciben cualquier enclave como autónomo en sus propias decisiones y no han interferido con las decisiones del Consejo local.

Dado que la población de Tritón tiene una importante porción élfica (dos de los Consejeros son elfos) que convive en perfecta armonía con la parte humana mayoritaria, se está debatiendo en el Consejo de los Nueve el reconocerles el estatus de población independiente, como a cualquier villorrio élfico con una décima parte de la población.

No obstante este asunto está muy cargado políticamente debido a los intereses enfrentados de Sirdal, Ardanea y Nelfiras que hace que se mantenga el status quo. El hecho de que en Tritón se haya afincado recientemente un comerciante thrain no hace sino aportar más leña al fuego… al igual que el hecho de que la población élfica de Tritón lo haya permitido.
"El secreto para avanzar es comenzar. Y el secreto para comenzar es dividir las tareas abrumadoramente grandes en tareas pequeñas y manejables, y abordar la primera". MARK TWAIN
Avatar de Usuario
Eleazar
 
Mensajes: 403
Registrado: Lun Abr 06, 2009 11:48 pm


Volver a Ambientación

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 1 invitado

cron