Fragmentos del De Rerum Maleficarum Abraxarum

Fragmentos del De Rerum Maleficarum Abraxarum, de Astreo Manto de Fuego

 

[...] Todo comenzó en Telquin, una marca ahora yerma, conquistada por la Oscuridad hace décadas, pero que en su día formaba parte de un otrora Viejo Reino más grande y glorioso. Abraxas nace en una noche de luna llena, bajo el signo zodiacal del dragón, funesto donde los haya desde la caída de la Gran Casa del Draco y sus malditos siervos. Pero por aquel entonces nadie conocía su futuro significado.

 

Su madre murió en el parto, siendo la primera víctima de la larga lista que engrosaría en el futuro. Su padre, Raunoxias de Telquin, tuvo que hacerse cargo de su educación [...]

 

[...] Abraxas comienza sus estudios de la magia bajo la tutela del ilustre Archimago Gorastes, miembro del todopoderoso Consejo de Archimagos.

 

No obstante Abraxas no era el primer aprendiz del Archimago, pues por aquel entonces ya había comenzado el aprendizaje de Daimós de la Furia Carmesí, un talentoso maestro de la magia del fuego que consagró su vida a la guerra contra la Oscuridad años antes de la Gran Guerra, y mi maestra, Arian de la Gran Casa Real, nada menos que la hija menor del Rey Táladas, aquella que selló con su vida el conjuro que completó el complejo ritual que alzó el Muro de Fuego. [...]

 

[...] Dos años después de su ingreso, Abraxas, con tan sólo siete años ya manejaba todos los hechizos menores de la esfera Corporal (para la que ya se había demostrado muy talentoso antes de ser admitido en la Domus Magna). La esfera Elemental del Fuego no tenía secretos para él, con tan sólo una clase era capaz de ejecutar un conjuro, cuando muchos otros necesitaron meses para aprender a dominarlos. [...]

 

[...] Esta ruptura con Raunoxias y su proyecto tuvo que ser tan radical y rápida como permitieron las circunstancias a la Orden. Los Archimagos, encabezados por Gorastes, no querían arriesgarse con él y prohibieron a Abraxas salir de la Domus Magna, reteniendo a su joven promesa para asegurarse de que Raunoxias quedaba totalmente separado de sus secretos. [...]

 

[...] Sea como sea, Gorastes había perdido las riendas de Abraxas, pues éste se había cuidado mucho de ocultar sus nuevos saberes a su maestro. Deliberadamente, tras pasar el Reto del Aprendiz, a finales del Fuego del año 23 AMF, Abraxas destruyó a Gorastes [...] y huyó de la Domus Magna. Tenía diecinueve años. [...]

 

[...] Afortunadamente la naturaleza de Abraxas le convertía en un ser solitario, y aunque casi nada era capaz de retenerlo o destruirlo, ningún ejército se formó a su alrededor y ninguna tierra quedaba bajo su dominio una vez la abandonaba. Era un animal solitario, corriendo de un lado a otro regocijándose en su poder y malicia. [...]

 

[...] Así pues, Daimós con el beneplácito de los seis magos que conformaban por entonces el Consejo de Archimagos, tomó el mando de la que se conoció como La Gran Marcha de Magos: un regimiento de cincuenta cabalistas, expertos en diversas esferas mágicas y portadores de varios objetos mágicos y pergaminos de poder. [...]

 

[...] El resultado final de aquella batalla fue devastador. Más de cuarenta magos yacían muertos en un cráter de varios kilómetros de extensión, la tierra se había vuelto negra, y las rocas se habían convertido en polvo. Los pocos que aún vivían fueron ejecutados de forma ignominiosa por el mago oscuro, a excepción de uno sólo, Daimós, al que perdonó la vida no por misericordia, sino para que su palabra extendiera su fama y el terror al contar el relato de lo que allí había ocurrido y de lo que Abraxas era capaz de hacer. [...]

 

[...] Anticipándose a la ruta de destrucción de Abraxas, Daimós, gracias a sus conjuros de viento y la magia élfica de sus aliados, llegó al Risco Afilado, un lugar prácticamente deshabitado, pues sus escarpados picos eran apenas accesibles. [...]