Fungarest

El Viejo Reino

Las Montañas de Acero

Los elfos son entes mágicos caprichosos, orgullosos y esquivos que viven en su mayoría en la espesura del bosque de Fungarest y se reúnen en grandes y pequeñas familias denominadas Linajes. Son reacios a compartir su forma de vida con otras culturas, aunque sus asentamientos están casi siempre plagados de seres luminosos llamados hadas, lo que algunos eruditos del Viejo Reino afirman que se trata de elfos menores.

Las leyendas cuentan que los elfos pueden llegar a vivir muchos años y que la mayor parte de su existencia la dedican a su perfeccionamiento mental, físico y espiritual. A pesar de no existir el concepto de nobleza o diferenciación de clases sociales, los elfos son gobernados por el misterioso Consejo de los Nueve, un grupo de estos seres que es elegido entre los más ancianos y prestigiosos miembros de los Grandes Linajes.

No hay una adoración real hacia los dioses, sin embargo sí que rinden culto a los diferentes aspectos de un dios todopoderoso que afirman habita en todos los elfos. Una de las razones por las que los elfos buscan su perfeccionamiento vital es para que cuando llegue la hora de su muerte fortalezcan los poderes de dicho dios multifacetado. Algunos estudiosos afirman que los elfos conocen desde el mismo día de su nacimiento el momento de su muerte, y que cuando éste llega se despiden de todos sus familiares, amigos y enemigos con una gran fiesta en lo más profundo de sus moradas.

Dichas moradas se autoabastecen a sí mismas con los propios recursos, evitando la dependencia con otras comunidades o con el exterior, aunque ciertamente algunos elfos emprendedores sí han realizado diferentes actividades comerciales con otros pueblos, menos con los thrains, de los que afirman que son enanos mentales con los que no merece la pena perder su tiempo.

A pesar de su carácter pacifista, los elfos tienen su propio ejército regido por un Consejo de Generales supeditado a los designios de Los Nueve. En tiempos de paz protegen las numerosas comunidades élficas y en tiempos de guerra forman diferentes batallones para enfrentarse a la Oscuridad y a sus muchos enemigos. Bien es sabido que los elfos utilizan mano de obra esclava para realizar sus muchas obras, esclavos capturados, en muchas ocasiones, tras su enfrentamiento con el enemigo o derivados del capricho del o la dirigente de alguno de los Linajes. Muchos humanos capturados eran tratados como mascotas o juguetes, algo que se puso fin con la firma del Concordato, tras la Batalla de la Llanura de las Cenizas.

Con el alzamiento del Muro de Fuego, los elfos han tenido que hacer muchas concesiones a sus “salvadores”, como la obligación de entregar a uno de sus centenarios árboles Centinelas para su mantenimiento, la abolición de la esclavitud o el acceso de la Cábala Escarlata a ciertas zonas de Fungarest. A pesar del pragmatismo élfico, muchos de sus miembros consideran dichas concesiones como algo intolerable y resultan del todo inadmisibles para los miembros más conservadores de su raza. No han sido pocas las escaramuzas y lo que ellos llaman “Cacerías Salvajes” realizadas contra aquellos humanos y thrains que osan traspasar las fronteras delimitadas por el Consejo de los Nueve y que conforma el glorioso Reino de Fungarest.

Share this:

Showcases

Background Image

Header Color

:

Content Color

: