La Ultima

Segundo Relato

Raiders

Algunos fuimos los afortunados, si se nos puede llamar de esa manera, los que sobrevivimos a las bombas. Las ciudades no fueron un buen lugar para esperar a que cayeran. Los que tuvieron algo de tiempo o previsión de que la guerra fuera a producirse huyeron a lugares remotos, en los cuales había pocas posibilidades de ser bombardeados. 

Lo peor estuvo en las ciudades, dónde nadie que estuviera en la superficie, cuando las bombas atómicas impactaron, pudo escaparse del fuego de la onda expansiva que derritió la piedra y el hierro, dejando a metrópolis enteras en un esbozo de lo que antaño fueron.  Muy poca fue la gente pudo sobrevivir en las gran ciudad del mundo. Todo ser vivo en la superficie fue quemado y para muchos

 

fue un final bastante bueno. Lo peor creo que lo pasaron las gentes que se escondieron bajo tierra, pero no a la suficiente profundidad, a menos de 20m la radiación que caiga de cielo penetraba  y daba una muerte horrible a quien alcanzaba. Miles de personas quedaron atrapadas en los sótanos de sus casas, mientras la radicación se los comía por dentro. Algunos locos dicen que hubo personas que pudieron sobrevivir a esa profundidad, que sus cuerpos mutaron y pudieron respirar el aire tóxico. Yo no creo nada de eso, solo son cuentos de locos y de puritanos de la evolución. Lo único en lo que creo es en lo que puedo ver.

No creáis que las ciudades están sin vida, solo están muertas en apariencia pero la vida sigue dentro de sus entrañas.  Ahora la raza humana vive en el metro en algunas estaciones se levanta un atisbo de civilización. No creo que eso sea vida, estar encerrados bajo tierra sin poder salir de ninguna manera, es una cárcel, muy grande, sí, pero una cárcel.                

Aprendimos a vivir en las profundidades, como las ratas, pronto ellas fueron nuestro único alimento. Aprendimos a destilar nuestros propios efluvios corporales para no morir deshidratados. Aprendimos a sobrevivir entre la mierda, ser parte de la destrucción y el caos. Aprendimos, pero no nos acostumbramos aún.

Ahora el hombre ha quedado desterrado a vivir del recuerdo de ayer. Nadie sabe como cultivar la tierra yerma y muerta que la radiación ha esterilizado. Las plantas que siguen en pie, son incomibles en la mayor parte de los lugares y del agua mejor ni hablemos. Ya no vivimos, ahora sobrevivimos y es gracias el recuerdo del ayer. Saqueamos y usamos cuanta tecnología del viejo mundo cae en nuestras manos, comemos latas de cualquier cosa que parezca comida y el agua, con la que nos saciamos nuestra sed, amarga nuestras gargantas por estar encerrada en una botella tanto tiempo. Codiciamos y nos matamos por cosas que antes se hubiesen tirado a la basura sin pensarlo dos veces. No, el hombre ya no es nadie, somos seres muertos en un planeta muerto.

Muy lejos quedaron los momentos de reflexión psicológica en los que uno se preguntaba cual era su lugar en el mundo, cual su cometido y su identidad; nada de eso tiene sentido ahora. Ahora, o luchas o estás muerto, hay incluso quienes vacíos y despojados de todo sentido y humanidad, luchan por morir en una espiral creciente de autodestrucción. Atrás quedo el apogeo de la raza humana, dónde los grandes edificios se alzaban para mirarnos desde los cielos.  Hoy todo eso es un recuerdo, ahora llega el tiempo de los bárbaros, tiempos en los que la fuerza y el poder dominan. Dónde da igual quién fuiste o quién serás, hoy te toca luchar. Hoy, se demuestra quién son los auténticos supervivientes del mundo y tú, ¿Qué vas a hacer? Sí, ¡tú! ¿Qué piensas hacer?, ¿Pretendes seguir en ese agujero o vas a salir a luchar?

Maldita será la tierra por nuestra culpa, porque espinos y cardos producirá para nosotros, pues de la tierra fuimos tomados, porque polvo somos y en polvo nos convertiremosGénesis-Capitulo3, versículo 17-19

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