Texto de presentación
- Abuelo - gritan tres niños sobre una manta tendida en el suelo - cuéntanos otra vez la historia de la guerra.
El anciano escucha a los chiquillos desde su mecedora, muy cerca de la chimenea. Con el atizador golpea las brasas para avivar de nuevo el fuego y con la mano que le queda libre hace señas para que se acerquen a él. - Venid, queridos míos, acercaos al calor de la lumbre, pues ese tipo de historias es mejor contarlas amparados por la luz del fuego. Bien. Espero que seáis benévolos con este viejo saco de huesos, pues mi memoria ya no es la que era y como bien sabéis yo no luché en la Llanura, pues aún no había nacido. Fue mi padre el que me contó las hazañas de la más grande de las batallas vividas por nuestro reino. ¿Recordáis como empieza? - ¡Manteneos firmes! ¡Sin doblar las rodillas! - responden todos al unísono. - Sí, eso gritaba el barón, pero estaba claro que no podría mantener posiciones mucho más, así que decidió replegar a sus batidores. El eco de un cuerno distante se escuchó entre las montañas, reverberando ladera abajo...
- ¡Manteneos firmes! ¡Sin doblar las rodillas! - rugió el barón a sus hombres mientras recibían la carga de las huestes enloquecidas de fanáticos. Una lanza le pasó rozando la oreja y el dolor le hizo seguir luchando con renovadas fuerzas. Con un golpe de su espada quebró el yelmo del paladín enemigo y un tajo descendente segó el cuello del portaestandarte, llevándose también por delante el mástil con la bandera de la Oscuridad, una luna menguante de color blanco sobre campo negro. A pesar de la inferioridad numérica y de la pérdida de su líder, los guerreros oscuros continuaron luchando hasta que el último de ellos fue atravesado por las flechas de los Capas de Roble que asistieron al barón en el último momento. - ¡Sargento! Repliegue a sus hombres campo a través. Necesitamos saber si aún quedan vías de escape para este infierno. Encuentre un lugar más ventajoso para nosotros o ni siquiera los refuerzos Sjoolgaard serán suficientes para parar esta marea. - Sí, señ... La respuesta fue ahogada por el rugido de un cuerno que golpeó las laderas de las montañas cercanas, reverberando entre las cortezas de los pinos de la baronía. Como un único ente, decenas de hombres enmascarados aullaron con voces inhumanas, helando los huesos de los presentes. Entre los árboles sus sombras fantasmales caminaron con pasos lentos y seguros hacia ellos. - Más Máscaras de Marfil... ¿es que nunca se acaban? - masculló para sí el general mientras daba órdenes a los soldados para que tomaran nuevas posiciones junto al lago. Con un poco de suerte estaría helado, pues era invierno. Su asistente parecía haber visto el brillo de la desesperación en su rostro y trató de animarle. - La Cábala Escarlata llegara a tiempo, mi señor. Tengamos fe. - Gracias Owen, que los dioses escuchen tus palabras. Confío en ello, aunque sólo espero que lo hagan antes de que nos convirtamos en cadáveres...
Aquí comienza la historia de la Batalla de la Llanura de las Cenizas, un acontecimiento tan importante para el mundo conocido que marcó el curso de la historia. ¿Aceptarás el desafío para enfrentarte a la Oscuridad o sucumbirás ante ella? Terra Incógnita. ¿Te atreves a adentrarte en sus secretos?
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