Religión

TEOLOGÍA: Los elfos creen que el mundo y todo cuanto contiene fue creado por un solo dios/a. Las razas inteligentes fueron creadas por el/ella y la magia, los oficios y las artes fueron enseñadas por la deidad a todas las razas. Dado que gustaba de regocijarse en su creación, dejó su esencia en un templete donde todos pudiesen sentirse cerca de él/ella. La esencia estaba dividida en cuerpo, mente y alma, cada una de ellas a su vez en pasado, presente y futuro.

Faceta: Aspecto: Nombre: Dominio Símbolo
Cuerpo Pasado Exay Inmortalidad Ojo
Presente Auri Oficio Mano
Futuro Agni Pasión Corazón
Mente Pasado Eial Memoria Viento
Presente Dima Arte Sol
Futuro Serez Compasión Lluvia
Alba Pasado Drema Estrategia Hoja
Presente Dagom Poder Árbol
Futuro Shiar Vida Flor

No obstante, la raza de los thrain, que fue creada para horadar las rocas y poblar el mundo por debajo de la superficie, se sintió alejada de la deidad y uno de ellos decidió robar parte de la esencia para llevarla bajo tierra y estar así más cercanos al dios/a. La deidad, compasiva, dejó hacer al ladrón y permitió que este se llevase del templo tres de los nueve aspectos que la formaban. El ladrón, ajeno a esto prosiguió temeroso hasta las cavernas thrain sin percatarse que había dejado caer una de las esencias en el bosque durante su huída. Una vez bajo tierra, temerosos que la deidad descubriese el robo, resolvieron usar la magia que de la deidad habían recibido para ocultar las esencias en una cápsula de impenetrable oscuridad. Al hacer esto rompieron la unidad que había entre todas las esencias de la deidad y la fragmentaron. Exay y Eial, los dos aspectos encerrados en oscuridad enloquecieron y son ahora lo que las demás razas denominan comúnmente “Oscuridad”. Shiar, el aspecto perdido en la huida del ladrón, es el origen de los elfos, que fueron formados a partir de la unión del debilitado Shiar con los diversos árboles que le cedieron su fuerza. Cada elfo es una parte de Shiar y realmente Shiar no es sino la raza elfa en su conjunto. Los otros seis aspectos, horrorizados ante lo que había sucedido, abandonaron su forma física y existen ahora como Deidades espirituales que ayudan a los elfos, a Shiar, el único aspecto que aún permanece sobre el mundo. Al ser el aspecto de la vida, Shiar es el único que puede reproducirse y por tanto aumentar. Cuando un elfo se disuelve en luz, pasa a formar parte de los otros aspectos, fortaleciéndolos. Esto es algo crucial en la guerra contra la Oscuridad, dado que uno de los dos aspectos que la integra es la inmortalidad. Todo elfo tiene como misión última el tratar de encontrar los aspectos perdidos y liberarlos de sus cadenas de oscuridad que los enloquecen. Como parte de una estrategia más a corto plazo estaría la de perfeccionarse a si mismo (ver sección de política) hasta alcanzar los 432 años de edad y la de poblar el mundo con más elfos. La perfección personal debería ser en cuerpo, mente y alma, aunque hay elfos que prefieren especializarse en uno solo de ellos. CULTO: Los elfos no veneran realmente a los dioses puesto que los consideran sus iguales, se limitan a pedir su ayuda en cuanto a asuntos bajo el dominio de un aspecto determinado. Cada templo está dedicado a un aspecto del dios primigenio, no habiendo disputas entre los diversos cleros puesto que se reconocen mutuamente como partes de un todo. Existe un Consejo Religioso donde los decanos de los cultos de cada aspecto se pueden reunir periódicamente para tratar temas de doctrina común. Los templos son centros de solaz y recogimiento espiritual, a la vez que centros de conocimiento y sanación, merced del poder de los dioses. Esto plantea algunos debates teológicos dado que en el templo a Shiar los sacerdotes sí reciben poder divino (aka "magia") directamente de su dios (se supone que esa fuerza emana directamente del subconsciente espiritual de los elfos en su conjunto), mientras que los sacerdotes de Exay y Eial carecen de estas bendiciones. No obstante, los cultos de los otros seis aspectos jamás han puesto en duda la igualdad de validez de estos cultos aunque necesariamente los sacerdotes de Exay y Eial, mucho menos numerosos, deban dedicarse a aspectos más mundanos de la religión. Los seguidores de Eial, el Aspecto de la Memoria, son sagaces eruditos que buscan el conservar todo conocimiento. Sus templos cuentan siempre con buenas bibliotecas y es habitual que recen en ellos los elfos que buscan hallar algún conocimiento. Los sacerdotes de Eial son también activos buscadores de conocimiento y, aunque originariamente vistos con suspicacia, no es extraño encontrarlos por los caminos o incluso en ciudades y pueblos muy distantes de Fungarest desde la firma del Concordato. Los seguidores de Exay, el Aspecto de la Inmortalidad, saben de sobra que no son inmortales pero buscan llevar su cuerpo siempre a nuevos límites. Son consumados atletas, capaces de correr durante días sin desfallecer o de aguantar salvajes castigos corporales, muchas veces autoinfligidos. Son expertos combatientes en lucha con bastón y no es extraño que soldados profesionales busquen pasar un tiempo en sus templos para pulir sus habilidades. Dado su afán de ir siempre más lejos, los seguros templos de Fungarest muchas veces les son insuficientes y se dedican a peregrinar lejos de las fronteras élficas. Debido a su común historia como cultos perdidos y su afán de viajar más allá de las fronteras de Fungarest, es habitual ver a los sacerdotes de Eial y Exay viajando juntos y siempre son compañía bienvenida en las caravanas comerciales de los elfos. SHIA-NE: El Shia-Ne es un ritual clerical mediante el cual los sacerdotes élficos unen el alma de un elfo a un árbol (tradicionalmente un roble centenario, pero no es imprescindible). El ritual se realiza atando al elfo al árbol, incluso cuando es un voluntario dado que el proceso no es completamente indoloro. Deben realizar el ritual al menos tres clérigos que veneren a Aspectos distintos, aunque habitualmente cuando se realiza en alguna ciudad y por respeto a todos los Aspectos, oficiarán la ceremonia nueve clérigos, uno de cada culto. Al finalizar el ritual y especificada la función del Centinela (se denominan así al ser la función más habitual, pero desde luego no la única), el cuerpo del elfo se funde con el árbol y renace como una nueva forma de vida. Tienen capacidades intelectuales muy limitadas y no recuerdan nada de su existencia como elfos pero poseen fuerza y magia más que suficiente para desempeñar la tarea que les haya sido encomendada. Cada año, un Centinela es sacrificado para alimentar los voraces braseros de fuego incógnito que hay en las torres a lo largo del muro. El hecho de que sea un sacrificio necesario no lo hace menos doloroso para los elfos.